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Viva el Tabloide

Yo me formé en un periódico tamaño estándar (de hoja sábana) y mi
relación con los periódicos de tamaño tabloide más pequeños, consistía
en mirarlos con cierto desprecio. En mi opinión, había una correlación
directa entre tamaño y calidad. Es lo único que sabía y el motivo de
ello puede haber estado conectado con mi abuelo y mi bisabuelo. Años y
años los observé leyendo periódicos que los volvían invisibles a no
ser por sus piernas. Lo que veía en la práctica era una silla sobre la
que se sentaba un periódico con dos piernas. Ellos nunca se permitían
leerlo en la mesa de la cena porque “no está bien”, explicaban. Creo
que solamente era porque sobre la mesa el periódico era más difícil de
manejar y por eso crearon esa historia. Mi abuelo siempre llegaba a
casa, de su trabajo, con el diario doblado bajo el brazo, constante
compañero de su maletín de médico, como una composición de dos piezas
que fuera una parte integrante de su impecable uniforme blanco. Ningún
saco se salvaba de esas manchas negras de tinta pero, para mí, ese
inefable paquete doblado venía con su traje…

Nunca le pregunté por qué lo llevaba de esa manera, pero ese periódico
doblado de mi juventud que, a diferencia de hoy, podía caber bajo
cualquier brazo, le daba a mi abuelo cierto toque de dignidad. En
épocas de controversia política, el periódico, todo enrollado y
blandido como si fuera un arma, estaba siempre presente en los debates
del Congreso o en los bares vecinos (sin intención de comparación
acá..). Después de todo, un periódico de tamaño estándar era
decididamente uno de los componentes de una persona de intelecto.

En un congreso reciente, Juan Giner, de Innovation, nos mostró
imágenes de la llegada de un vuelo de una línea aérea regional - creo
que fue en Nueva York. Casi el cien por ciento de los pasajeros
llevaba consigo el diario -en la mano, bajo el brazo, o de alguna otra
forma. La generación a la que pertenezco no es tan vieja después de
todo, pensé, aunque tampoco me incluyo en la generación más joven.

Estas influencias me ayudaron a aceptar como obvio el hecho que un
periódico, para ser tomado en serio, tiene que ser de tamaño estándar.

Luego aparecieron los tabloides y de sustantivos, pronto pasaron a ser
adjetivos - reforzando, para mí, la teoría de que el tamaño representa
calidad. Yo había sabido de algunos intentos, tanto aquí como en
Brasil, de lanzar periódicos en tamaño tabloide. En Brasil, los
rumores provenían del sur, y yo creí que eran resultado de una
combinación de economía y de la inmigración europea que prevalece en
esa región. Y luego un día, de repente, me ofrecieron un puesto como
editor de uno de esos periódicos, en el estado sureño de Santa
Catalina. ¿Qué, un tabloide? En mi prejuiciosa opinión, lo sentí como
una invitación a dirigir un equipo de tercera división.

Portador de todas mis teorías, profundamente arraigadas, sobre lo que
los lectores necesitan y lo que es mejor para ellos, sustentadas por
años de universidad y el tiempo pasado trabajando en los periódicos,
acepté el trabajo y me imaginé a mi mismo como un revolucionario a
punto de introducir el gran cambio que iba a modificar el curso
económico de la publicación que iba a dirigir (estaban enfrentando
problemas con los ingresos de circulación y ventas).

Con la arrogancia que mis amigos dicen que nunca me abandona, asumí
ese aire de superioridad de la gente que tiene grandes soluciones para
pequeños problemas. Yo confiaba en que el mayor error del periódico -
una publicación seria, completa y bien diseñada, perteneciente a un
grupo económico de mucho éxito de mi país - era, por supuesto, su
tamaño. Me guardé esa convicción para mí mismo (que fue lo que
probablemente me salvó) y empecé a hacer algunas encuestas a fin de
evitar basarme en una obstinación indefendible e inclinarme por algo
fundamentado más científicamente. Mi audiencia potencial y cautiva, no
obstante, iba a corroborar mi tesis, pensé.

Nuestro principal competidor era un periódico de tamaño estándar, pero
me dije a mí mismo que la baja tasa de éxito de nuestra oposición se
debía sin duda a su mala gestión. Durante dos meses utilice grupos de
opinión para realizar estudios, con la esperanza de revelar
información cualitativa que alimentara mi iniciativa para el cambio en
el periódico: que adoptando un formato sábana, nuestros ingresos de
ventas y circulación sanarían. Para mi gran sorpresa, los resultados
de la encuesta indicaron que los lectores amaban el formato tabloide
de ese momento. Pensaban que era más inteligente, tanto en tamaño como
en portabilidad. Era más fácil de leer mientras se usaba el transporte
público y fácil de guardar. Y, lo peor de todo, amenazaron con dejar
de comprarlo si el periódico cambiaba de formato. Todo esto sucedía en
1989 en un pequeño estado al sur de Brasil.

Decidí empezar a analizar seriamente las razones de nuestros problemas
de ventas y me dí cuenta de que la publicidad estaba impresa en un
material distinto y esto significaba mayores gastos para los clientes
publicitarios. El diseño y el formato requerían casi el doble de
personal. Las historias tenían que ser más cortas y las fotos tenían
que tener un tratamiento especial. Pero, qué embromar, a los lectores
les gustaba! Los resultados de las ventas fueron excelentes para
nuestros anunciantes y el verdadero problema fue otra cosa que no voy
a mencionar porque no tiene nada que ver con esta cuestión. Para mi
fue una experiencia de aprendizaje profesional y una lección sobre
cómo evitar el prejuicio. Profesional y experimentado en periódicos en
las ciudades más grandes de Brasil, estaba convencido de que tenía
mucho que enseñar a esos menos experimentados que yo, pero en la
práctica terminé aprendiendo más de lo que enseñé.

El reiterado debate actual de tabloide versus estándar me trae a la
memoria ese mismo prejuicio, que también está vivo en los grandes
periódicos. El nudo de la cuestión tiene que ver con el tamaño, sí,
pero se puede resumir en una conjunción de dos factores: la voluntad
del lector y la calidad de contenido. Mi única explicación tentativa
para todos los atributos comparativos y todos los argumentos de base
de todos aquellos que se arman contra el cambio es su testarudez y su
renuencia a ver que los tiempos han cambiado, los anunciantes han
cambiado y la economía ha cambiado. Inclusive mi arrogancia de pensar
que yo sé más que todos ha cambiado. Viva el tabloide!

*Por Sergio Rego Monteiro


Consejos para Periódicos Pequeño

A veces enfocar el trabajo de diseño sin cambiar la escala de
producción, determinar parámetros mínimos de estilos o generar
templates simples, son una manera de actualizar el diseño de un diario
que no cuenta con una redacción numerosa.

Los periódicos pequeños, debido a su presupuesto y staff limitados,
enfrentan la producción, la edición y el diseño como un desafío
enorme, complejo, pero no por ello menos riguroso.

Los periódicos pequeños pueden optimizar su diagramación y diseño
creando, al menos, una pequeña guía de estilos que todos puedan
seguir. En algunos diarios existen como templates electrónicos, pero
también vale la pena poner estas reglas por escrito, con ejemplos,
para eliminar las suposiciones en los cierres y reenfocar así la
atención en el proceso creativo de selección y enfoque noticioso.

Los periódicos pequeños pueden usar algunas técnicas para mejorar su
diagramación y diseño. Los lectores son atraídos visualmente por las
fotografías, ilustraciones y gráficos; los titulares también le dan
mucho tráfico a las páginas. Los sumarios bien ubicados también ayudan
al lector. Sin embargo, utilizar cantidad de estos elementos puede
crear un caos visual y restarle mérito a las noticias propiamente dichas.

Una de las características más comunes en el diseño de periódicos
pequeños es el abuso en la utilización de fotos silueteadas y la
cantidad desmesurada de “promos” en la zona del cabezal donde se ubica
la marca. En un staff pequeño este trabajo excesivo puede implicar una
pérdida de tiempo, sin valor alguno, que influirá negativamente en los
tiempos de producción.

*Por Ron Reason

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Victor Contreras dice,

Enero 29, 2006 @ 6:38 pm

Estoy interesado en conocer más acerca del diseño de los periódicos tabloides. Tengo un proyecto modesto con una fórmula barata: pocas paginas, buen diseño, poco personal; buena información, publicos determinados y publicidad excelente.
Por lo que necesito entrar en contacto con ustedes

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jm dice,

Febrero 21, 2006 @ 2:42 pm

para que habla sobre es tema si nisiquiera dan la informacion completa CUAL ES EL TAMAÑO TABLOIDE como pretenden que sea interesante si ni siquiera les preocupa que los lectores conoscan informacion básica sobre el tema a tratar…
no es apropiado asumir que el lector conoce sobre el tema pues el tema es interesante para cualquier persona asi no este en contacto directo con este…….

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cabinet doors dice,

Marzo 27, 2006 @ 9:02 pm

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cabinet knobs dice,

Marzo 28, 2006 @ 4:47 am

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Marzo 28, 2006 @ 8:39 am

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Abril 1, 2006 @ 6:08 am

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alien dice,

Abril 28, 2007 @ 7:32 am

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bjbjj dice,

Mayo 19, 2007 @ 6:51 pm

estuvo bueno

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free ipod music downloads dice,

Septiembre 30, 2007 @ 3:37 am

Hi, there!..67cd4f404a7dc3cfa9b77b72d10253b6

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