Esto es básicamente el fenómeno de ponerse la venda en los ojos ante la voluntad que querer cumplir de cualquier manera un determinado objetivo por imposible que sea, ¡pero no hay que confundirlo con optimismo, el optimismo de por sí es sano para un proyecto! Cuantas veces se habrán escuchado frases como estas:
- ”Ninguno de los miembros del equipo realmente aceptada los plazos del
proyecto, pero pensaron que trabajando duro y si las cosas salían bien,
podrían ser capaces de sacarlo adelante.”
- “No ha hecho falta coordinar mucho los interfaces entre los módulos del
producto, hemos estado hablando bastante y son relativamente simples,
así que no debería haber muchos problemas en la integración.”
- “Al final hemos tenido que subcontratar un equipo de menor cualificación
de lo especificado para el módulo de acceso a base de datos, pero son
gente joven y muy motivados, seguro que lo sacan adelante a tiempo.”
- “No hace falta enseñar al cliente los últimos cambios al prototipo, ya le
conocemos bien y le encantará como haremos la versión final.”
- “El equipo dice que va hacer un esfuerzo extraordinario para cumplir el
plazo, se retrasaron en el primer hito el otro día, pero yo creo que a eso
no hay que darle mucha importancia.”
.
Este fenómeno es muy frecuente y extremadamente peligroso, resulta frecuente tanto del lado del cliente que tiende a ignorar las valoraciones de los técnicos pensando que ya habrá una manera de hacer lo que necesita en el plazo que necesita como del lado de los desarrolladores que se ponen a trabajar duro para alcanzar “como sea” la fecha límite sin plantearse si es posible.

